Vacunar es prevención clave para una vida de perros y gatos
La vacunación es una herramienta clave de la medicina preventiva en perros y gatos. Aplicar esquemas adecuados protege contra enfermedades graves como parvovirus y panleucopenia, fortalece la salud colectiva y permite a las mascotas vivir más y mejor desde las primeras etapas de vida.
La vacunación es uno de los pilares más eficaces de la medicina preventiva y protege tanto la salud individual de las mascotas como la convivencia responsable en comunidad.
Cuidar la salud de perros y gatos no comienza cuando aparecen los síntomas, sino mucho antes. La vacunación es una de las estrategias más efectivas y seguras dentro de la Medicina Preventiva, ya que permite preparar al sistema inmunológico para enfrentar enfermedades infecciosas potencialmente mortales.
Las vacunas funcionan introduciendo en el organismo virus o bacterias modificados que no causan la enfermedad, pero sí estimulan la producción de defensas. Este proceso reduce de manera significativa el riesgo de contagio, complicaciones y secuelas a largo plazo.
De acuerdo con Fausto Reyes Delgado, Director Médico y de Desarrollo Institucional del Hospital Veterinario UNAM-Banfield, vacunar es una decisión que impacta más allá del bienestar individual. “Al vacunar a nuestros animales de compañía, creamos una barrera de defensa contra enfermedades infecciosas, evitando riesgos y secuelas de infecciones naturales, al tiempo que promovemos la salud individual y colectiva”, explica el especialista.
La importancia de esta protección se vuelve evidente cuando se analizan enfermedades como el parvovirus canino, altamente contagioso y con una elevada tasa de mortalidad en perros no vacunados. En estos casos, un esquema de vacunación oportuno puede marcar la diferencia entre la vida y la muerte.
El momento adecuado sí importa
El inicio de la vacunación debe adaptarse a la etapa de vida de cada mascota. En perros, el esquema suele comenzar entre las seis y ocho semanas de edad, mientras que en gatos se inicia generalmente entre las ocho y 12 semanas. Estos esquemas contemplan vacunas esenciales que protegen contra virus respiratorios, gastrointestinales y enfermedades sistémicas graves, incluida la rabia.
En el caso de los gatos, la panleucopenia felina es uno de los ejemplos más claros de la relevancia de la vacunación. “Se trata de una enfermedad viral grave, altamente contagiosa y con frecuencia mortal, que afecta principalmente a gatitos jóvenes no vacunados, sobre todo en condiciones de hacinamiento”, señala el Dr. Reyes Delgado.
No existe un calendario universal. Cada esquema debe ser definido por un médico veterinario, considerando factores como edad, estilo de vida, entorno, riesgo de exposición y estado general de salud. Antes de aplicar cualquier vacuna, es indispensable que el animal esté clínicamente sano y, en el caso de cachorros y gatitos, correctamente desparasitado.
Durante el periodo de vacunación también se recomienda evitar el contacto con animales sin control sanitario, no exponerlos a espacios públicos y posponer el baño hasta que el veterinario lo indique, con el fin de no comprometer la respuesta inmunológica.
Vacunar es un compromiso de largo plazo
La prevención no termina en la etapa temprana. Perros y gatos adultos requieren revacunaciones periódicas para mantener una protección efectiva a lo largo de su vida. Aunque las reacciones adversas son poco frecuentes y generalmente leves como letargo o inflamación local, cualquier signo inusual debe ser atendido de inmediato por un profesional.
“Conocer la importancia del esquema de vacunación, sus tiempos y posibles reacciones permite a los tutores tomar decisiones informadas y responsables”, concluye el Dr. Reyes Delgado. “Apostar por la medicina preventiva no solo protege a las mascotas, también fortalece la salud colectiva y la convivencia responsable. Ese compromiso cotidiano es parte de construir un mundo mejor para ellas”.
