66% de la comunidad LGBTQ+ señala fallas en el sistema de salud
El 66% de la comunidad LGBTQ+ identifica fallas en el sistema de salud. Expertos advierten la urgencia de avanzar hacia modelos más inclusivos en México.
Salud inclusiva en México: 66% de la comunidad LGBTQ+ señala fallas en el sistema y la necesidad de atención con enfoque de equidad y diversidad.
Para millones de personas, acudir a una consulta médica sigue siendo una experiencia atravesada por el miedo, la discriminación o la invisibilidad. En ese terreno, la conversación sobre sistemas de salud inclusivos deja de ser aspiración y se convierte en urgencia.
En el marco del 59º periodo de sesiones de la Comisión de Población y Desarrollo de la ONU, una cifra encendió las alertas: el 66% de las personas de la comunidad LGBTQ+ reconoce que existen áreas de mejora en los sistemas de salud, particularmente derivadas de experiencias negativas que afectan su confianza.
El dato no llega solo. Forma parte de los hallazgos de la iniciativa global Un Millón de Conversaciones, impulsada por Sanofi, que busca entender por qué persisten las brechas entre las instituciones sanitarias y las comunidades históricamente marginadas. La respuesta apunta a un problema estructural: la falta de reconocimiento de la diversidad dentro de los propios sistemas.
Durante el encuentro internacional, especialistas coincidieron en que la ciencia no puede avanzar de espaldas a la realidad social. La Dra. Paola Martorelli, representante del programa en México, lo sintetizó con claridad: sin equidad, la medicina se queda incompleta.
Tres de cada cuatro personas pertenecientes a grupos subrepresentados han vivido experiencias negativas dentro del sistema de salud. En el caso de personas trans y no binarias, la desconfianza alcanza niveles aún más altos. Detrás de cada porcentaje hay historias concretas: consultas incómodas, diagnósticos incompletos o espacios donde la identidad no encuentra lugar.
México no es ajeno a esta realidad. En regiones como el Istmo de Tehuantepec, la identidad Muxe reconocida culturalmente dentro de la cosmovisión zapoteca, enfrenta un contraste complejo: mientras en su comunidad tiene un lugar social definido, en los sistemas de salud muchas veces queda fuera de las categorías institucionales. Esa desconexión se traduce en barreras reales para acceder a atención oportuna.
Las voces institucionales también han comenzado a reconocer este reto. Desde el Consejo Nacional de Población, se ha subrayado la necesidad de diseñar políticas públicas que partan del entendimiento cultural y no de modelos homogéneos que excluyen realidades diversas.
Testimonios como el de Karla Guzmán Wong, mujer Muxe y artista, recuerdan que la exclusión no es una abstracción, sino una experiencia que comienza desde la infancia y que deja huellas profundas si no se transforma a tiempo.
Frente a este panorama, la apuesta apunta hacia un modelo distinto: colaboración real entre sector público, privado y social. La idea no es menor. Implica pasar de diagnósticos aislados a estrategias sostenidas que integren datos, experiencias y políticas con enfoque humano.
En México, la iniciativa ya ha comenzado a traducirse en acciones concretas. Desde 2024, Un Millón de Conversaciones ha brindado atención a más de 900 personas y generado miles de servicios de salud, diagnósticos y acompañamiento, demostrando que cuando la escucha se convierte en acción, las cifras pueden empezar a cambiar.
La discusión, sin embargo, va más allá de programas específicos. Se trata de repensar qué significa realmente un sistema de salud inclusivo. No basta con ampliar la cobertura si no se garantiza el respeto, la comprensión y la dignidad de quienes lo utilizan.
Porque al final, la salud también se mide en confianza, y hoy, esa confianza sigue siendo una de las deudas más urgentes por saldar.
