El amor permanece gracias al vínculo humano-animal, aún después del adiós
En México, cerca del 70 % de los hogares convive con al menos un animal de compañía, según la ENBIARE 2021 del INEGI. Especialistas señalan que el vínculo humano-animal es profundo y permanente, incluso después de la despedida, y forma parte esencial del bienestar emocional familiar.
En México, siete de cada diez hogares conviven con animales de compañía; el lazo afectivo que se construye con ellos va más allá de la rutina y permanece en la memoria.
Febrero suele celebrarse como el mes del amor y la amistad. Sin embargo, hay un vínculo profundo, cotidiano y muchas veces silencioso que rara vez ocupa el centro de la conversación: el que se construye entre las personas y sus animales de compañía.
Lejos de ser una relación secundaria, el lazo humano-animal forma parte de la vida emocional de millones de familias en México. De acuerdo con la Encuesta Nacional de Bienestar Autorreportado (ENBIARE) 2021 del INEGI, cerca del 70 % de los hogares en el país convive con al menos un animal de compañía. La cifra confirma que perros, gatos y otras especies no solo habitan los espacios domésticos, sino que forman parte activa de la estructura afectiva del hogar.
Los animales acompañan rutinas, transiciones y momentos de vulnerabilidad. Están presentes en la infancia, en cambios laborales, en duelos y celebraciones. Por ello, cuando llega el momento de la despedida, la ausencia no es únicamente física: implica la pérdida de un compañero que dejó huella en la historia familiar.
Desde la experiencia de acompañar procesos de despedida en espacios como Pets in the Sky, se observa cómo este vínculo trasciende especies y contextos. “El amor que compartimos con una mascota no desaparece cuando se va; se transforma en memoria, en gratitud y en la huella que dejó en nuestra vida diaria”, explica Adrián Rodríguez-Granada Madrid, General Manager de la firma.
Hablar de amor también implica hablar de responsabilidad y previsión. Anticipar decisiones relacionadas con la despedida no responde al miedo, sino al compromiso afectivo con quien ha sido parte del núcleo familiar. Contar con información clara permite que, llegado el momento inevitable, la atención se centre en el recuerdo y no en resolver aspectos prácticos bajo presión emocional.
Testimonios como el de Betsy Madrid, tutora de Valentina, reflejan cómo una despedida consciente puede transformar el dolor en gratitud. “Poder acompañarla hasta el final y despedirla con respeto me ayudó a recordarla desde el amor y no solo desde la pérdida”, comparte.
El vínculo humano-animal también ha sido respaldado por múltiples investigaciones internacionales que asocian la convivencia con animales de compañía con beneficios emocionales, reducción del estrés y fortalecimiento del sentido de pertenencia. Estos lazos no sustituyen relaciones humanas, pero sí complementan la red afectiva y contribuyen al bienestar integral.
En un mes que invita a reflexionar sobre el amor en todas sus formas, ampliar la mirada hacia estos vínculos implica reconocer que amar también es cuidar hasta el final, honrar la vida compartida y permitir que el recuerdo permanezca con serenidad. Porque el amor verdadero no termina con la ausencia; encuentra nuevas maneras de permanecer en la memoria cotidiana.
