La custodia de animales de compañía llega a los tribunales en divorcios
Las mascotas comienzan a formar parte de los acuerdos legales en divorcios en México. Desde 2025, el Código Civil de la CDMX permite incluir planes de cuidado y custodia para animales de compañía. Especialistas advierten que cada vez más separaciones incluyen disputas por su cuidado.
Reformas legales y cambios sociales hacen cada vez más frecuente que perros y gatos formen parte de los acuerdos de separación en México.
En México, el divorcio ya no solo implica dividir propiedades, inversiones o cuentas bancarias. Cada vez con más frecuencia, también aparece una pregunta que hace unos años parecía impensable en los tribunales: ¿quién se queda con la mascota?
Los animales de compañía han pasado de ser considerados bienes materiales a formar parte de la dinámica familiar, y esa transformación social ya comienza a reflejarse en el ámbito legal.
El país registró más de 161 mil divorcios a inicios de 2025, muchos de ellos acompañados de disputas patrimoniales que pueden elevar significativamente los costos del proceso. En ese contexto, el 92% de las parejas que se casan en México optan por el régimen de separación de bienes, una modalidad que busca reducir conflictos en caso de separación.
Sin embargo, incluso bajo este esquema, las mascotas empiezan a convertirse en un punto de desacuerdo.
Desde agosto de 2025, el Código Civil de la Ciudad de México reconoce la posibilidad de incluir en los convenios de divorcio planes de cuidado para animales de compañía, que pueden contemplar custodia compartida, responsabilidades económicas y acuerdos sobre su bienestar. Cuando las partes no logran llegar a un acuerdo, el juez puede intervenir para determinar quién se hará cargo del animal.
La tendencia no es exclusiva de México. A nivel global, el número de divorcios continúa en aumento. Datos de la plataforma Statista señalan que en 2022 Estados Unidos registró cerca de 863 mil divorcios, seguido de Rusia con alrededor de 674 mil casos, mientras que Turquía reportó más de 180 mil separaciones.
En este escenario, especialistas en derecho familiar advierten que el divorcio debe entenderse también como un proceso con implicaciones legales y financieras importantes.
“La mejor manera de enfrentar un divorcio es privilegiar los acuerdos. Un litigio puede comprometer seriamente el patrimonio personal o empresarial”, explica Teodoro Serralde, socio director de Serralde Consultores Jurídicos. “La asesoría oportuna permite prevenir conflictos, proteger activos y evitar un desgaste emocional innecesario”.
Los especialistas señalan que los divorcios celebrados bajo bienes mancomunados suelen ser los más complejos, ya que implican dividir activos adquiridos durante el matrimonio, realizar valuaciones patrimoniales y, en algunos casos, resolver disputas que pueden afectar empresas familiares o inversiones.
Además, el crecimiento de las separaciones entre parejas del mismo sexo y el reconocimiento jurídico de la unión libre amplían el alcance de estos conflictos legales, ya que ambas figuras generan efectos jurídicos similares al matrimonio.
En este nuevo panorama, la planificación legal se vuelve fundamental. Identificar el régimen patrimonial, elaborar inventarios de bienes y buscar asesoría jurídica especializada desde el inicio del proceso puede evitar litigios prolongados.
Y en ese inventario, cada vez con mayor frecuencia, aparece un integrante más de la familia: la mascota.
El cambio refleja una transformación cultural más amplia. Para millones de hogares, los animales de compañía ya no son únicamente mascotas, sino parte del núcleo afectivo de la vida familiar. Por ello, los acuerdos legales sobre su cuidado buscan garantizar su bienestar incluso cuando la pareja decide separarse.
En una sociedad donde los divorcios continúan en aumento y las estructuras familiares evolucionan, la ley comienza a adaptarse a una realidad cada vez más evidente: las mascotas también forman parte de la historia de una pareja… incluso cuando esta llega a su final.
