Lanzan modelo intercultural contra diabetes y obesidad en Chiapas
La Cruz Roja y Novo Nordisk impulsan “Vida Saludable” en Chiapas, un programa que busca prevenir diabetes y obesidad en comunidades indígenas con atención médica y educación intercultural.
Cruz Roja Mexicana y Novo Nordisk lanzan “Vida Saludable” en Chiapas para prevenir diabetes y obesidad en comunidades indígenas con atención médica y enfoque intercultural.
En una de las regiones más complejas y culturalmente ricas del país, la salud comienza a escribirse desde otro lugar: el de la cercanía, la lengua y el territorio. En Los Altos de Chiapas, donde conviven comunidades indígenas, altos niveles de pobreza y una limitada cobertura de salud preventiva, arrancó Vida Saludable, una iniciativa que busca enfrentar dos de las enfermedades más extendidas en México: la diabetes y la obesidad.
El proyecto es resultado de una alianza entre la Cruz Roja Mexicana y Novo Nordisk México, y propone algo más que atención médica: un modelo intercultural que entiende que la prevención solo funciona cuando se habla el mismo idioma que las comunidades.
Esta región no solo enfrenta carencias estructurales en salud, también registra uno de los consumos más altos de bebidas azucaradas a nivel mundial, un factor que agrava el riesgo de enfermedades crónicas.
Por eso, la estrategia no se limita a consultas. Desde su arranque en comunidades como Navenchauc y Yaalboc, el programa activó brigadas médicas, talleres, visitas escolares y espacios comunitarios que buscan generar hábitos sostenibles desde lo cotidiano.
La meta es clara: superar las 31 mil atenciones médicas y alcanzar a más de 9 mil personas mediante educación, acompañamiento y detección oportuna. “Se trata de cuidar la salud con respeto a las culturas locales y abrir caminos reales de acceso a servicios médicos”, explicó Patricia Field, directora general de Novo Nordisk México, al destacar que el proyecto nace del trabajo directo con las comunidades.
El modelo, que se desarrollará durante tres años, incorpora promotores locales, materiales en lenguas indígenas y rutas de referencia médica que buscan asegurar continuidad en la atención. Es decir, no solo detectar el problema, sino acompañarlo.
Desde la Cruz Roja, el impacto también es tangible: brigadas, voluntariado y redes comunitarias que permiten que la información llegue donde antes no lo hacía, porque en territorios donde la distancia no sólo es geográfica, sino también cultural, la salud necesita adaptarse para ser efectiva.
Vida Saludable no es solo un programa. Es un ensayo de cómo debería pensarse la salud pública en México: desde la comunidad, con evidencia, pero también con empatía.
Y en Chiapas, ese futuro ya empezó a tomar forma.
