Lo que la ciencia revela sobre el solsticio de invierno
El solsticio de invierno marca el día más corto y la noche más larga del año en el hemisferio norte. Ocurre cuando el Sol alcanza su punto más bajo en el cielo. La ciencia explica por qué sucede, qué implica para México y cómo influye en luz, clima y ritmos biológicos.
Marca el día con menos luz solar del año en el hemisferio norte… y el inicio del regreso de la luz.
Cuando el Sol parece detenerse
Cada diciembre, el cielo marca un punto de inflexión silencioso pero profundo: el solsticio de invierno. No es una metáfora ni una tradición simbólica: es un evento astronómico medible, preciso y perfectamente explicado por la ciencia.
El solsticio ocurre cuando el eje de la Tierra, inclinado aproximadamente 23.5 grados, provoca que el hemisferio norte quede orientado lo más lejos posible del Sol. Como resultado, el astro recorre su trayectoria más baja en el cielo, generando el día con menos horas de luz solar y la noche más larga del año.
El término solsticio proviene del latín solstitium, que significa literalmente “Sol quieto”, porque durante algunos días su posición al amanecer y al atardecer parece casi inmóvil antes de invertir lentamente su recorrido.
¿Cuándo ocurre y qué pasa en México?
Desde el punto de vista científico, el solsticio de invierno ocurre entre el 20 y el 22 de diciembre, dependiendo del año y de ajustes como los años bisiestos. En México, al encontrarse en el hemisferio norte, este evento marca el inicio astronómico del invierno.
En términos prácticos:
- Es el día con menos luz solar del año.
- El Sol alcanza su menor altura al mediodía.
- A partir de ese momento, los días comienzan a alargarse gradualmente, aunque el frío suele intensificarse semanas después por la inercia térmica de la atmósfera y los océanos.
No es que el Sol se aleje: es la inclinación de la Tierra
Un dato clave que subraya la astronomía moderna: la distancia entre la Tierra y el Sol no causa las estaciones. De hecho, nuestro planeta está ligeramente más cerca del Sol en enero que en julio.
Lo que realmente gobierna las estaciones es:
- La inclinación del eje terrestre.
- La distribución desigual de la radiación solar a lo largo del año.
- El ángulo con el que la luz solar incide sobre cada región.
Durante el solsticio de invierno, los rayos solares llegan más oblicuos, lo que reduce su intensidad y la cantidad de energía que calienta la superficie.
Efectos medibles en el cuerpo y el ambiente
La ciencia también ha documentado que la reducción de horas de luz puede influir en:
- La producción de melatonina, hormona relacionada con el sueño.
- Cambios en el estado de ánimo, asociados a la menor exposición a la luz natural.
- Ritmos biológicos y ciclos de descanso.
En el ambiente, el solsticio marca el punto a partir del cual los ecosistemas comienzan lentamente a recibir más radiación solar, un factor clave para procesos biológicos y climáticos que se manifestarán meses después.
Un fenómeno exacto, no simbólico
Aunque muchas culturas antiguas lo interpretaron desde lo ritual alineando monumentos, templos y calendarios, hoy sabemos que el solsticio es uno de los eventos astronómicos más precisos que existen. Puede calcularse con exactitud de segundos gracias a modelos matemáticos y observaciones satelitales.
No anuncia el día más frío, ni una noche eterna. Marca algo más sutil pero fundamental: el momento en que la luz comienza, lentamente, a regresar.
