“Polarización”: la palabra del año que explica casi todo lo que vivimos
“Polarización” fue elegida Palabra del Año por FundéuRAE al reflejar la creciente división social, política y digital. El término, analizado desde la lingüística y las ciencias sociales, se convirtió en clave para entender nuestro tiempo.
Lenguaje, ciencia social y una sociedad cada vez más fragmentada
Cada año, el lenguaje ofrece una radiografía precisa de nuestro tiempo. En esa lógica, FundéuRAE, nos referimos a la institución asesorada por la Real Academia Española— eligió “polarización” como Palabra del Año, al considerar que es el término que mejor sintetiza el clima social, político, cultural y digital de los últimos meses.
La decisión no es casual ni simbólica: responde a un análisis lingüístico, mediático y social basado en frecuencia de uso, relevancia informativa y precisión semántica, criterios que FundéuRAE aplica desde hace más de una década.
¿Por qué “polarización”?
Desde una perspectiva académica, la polarización describe el proceso por el cual una sociedad se divide en posiciones cada vez más extremas y opuestas, reduciendo los espacios de diálogo, consenso y matices. El término, que tiene origen en la física, hoy se utiliza ampliamente en:
- Ciencias políticas
- Sociología
- Psicología social
- Estudios de comunicación digital
- Análisis de redes sociales
De acuerdo con investigaciones del Pew Research Center y del World Economic Forum, la polarización se ha intensificado en la última década, impulsada por algoritmos digitales, desinformación, crisis sanitarias, tensiones geopolíticas y procesos electorales cada vez más confrontativos.
FundéuRAE destacó que “polarización” no solo se consolidó en titulares políticos, sino también en conversaciones cotidianas, debates universitarios, aulas, redes sociales y análisis académicos. Su uso creció de forma sostenida en medios de comunicación de España y América Latina, convirtiéndose en un concepto transversal para explicar fenómenos complejos del presente.
Desde el punto de vista lingüístico, la palabra mantiene corrección gramatical, claridad conceptual y capacidad explicativa, lo que la vuelve especialmente valiosa en el discurso público.
La elección de la Palabra del Año va más allá de la curiosidad lingüística: es una herramienta de reflexión universitaria. Nombrar lo que ocurre permite analizarlo, cuestionarlo y, eventualmente, transformarlo.
En un contexto donde el pensamiento crítico y la alfabetización mediática son más necesarios que nunca, comprender términos como “polarización” ayuda a formar ciudadanía informada, consciente del poder del lenguaje.
