¿Por qué el futuro académico de México está en juego?

Un análisis a más de 40 mil aspirantes en México demuestra que los promedios altos esconden altos riesgos de rezago y deserción. Skill Analytics propone un nuevo estándar para admisión y permanencia académica basado en datos reales, no apariencias.

La educación en México enfrenta un riesgo silencioso que pocas instituciones están dispuestas a mirar de frente: el promedio general de sus aspirantes está mintiendo.

La educación en México enfrenta un riesgo silencioso que pocas instituciones están dispuestas a mirar de frente: el promedio general de sus aspirantes está mintiendo.

La educación en México enfrenta un riesgo silencioso que pocas instituciones están dispuestas a mirar de frente: el promedio general de sus aspirantes está mintiendo. No porque los datos sean falsos, sino porque no cuentan la historia completa.
Un análisis multianual aplicado a más de 40 mil estudiantes de secundaria en México revela una verdad incómoda para el sistema educativo: un Índice Promedio de Perfil de Éxito elevado no garantiza grupos académicamente estables, homogéneos ni preparados. Por el contrario, puede estar ocultando una bomba de tiempo que detone rezago temprano, problemas conductuales y deserción escolar en los primeros meses del ciclo.
El estudio confirma que el perfil del aspirante es notablemente estable en el tiempo y que las mediciones psicométricas bien aplicadas sí permiten predecir el desempeño futuro con alta confiabilidad. El verdadero problema no está en medir, sino en cómo se interpreta la medición.
La alerta no está en el promedio, sino en la dispersión.

Cuando el “buen promedio” se convierte en riesgo

Aunque el grupo analizado muestra, en apariencia, altos niveles en competencias emocionales y hábitos, los datos revelan una realidad interna profundamente heterogénea. Entre el 13% y el 42% de los aspirantes se ubican en rangos bajos en variables críticas para el éxito académico, aun cuando el promedio general se mantenga elevado.
Uno de los hallazgos más preocupantes es el bajo desempeño en seguimiento de instrucciones, una habilidad básica que, cuando falla, suele detonar rezago académico desde los primeros meses y compromete la permanencia escolar.
Para dimensionar esta desigualdad interna, el análisis utilizó un modelo de clústeres que permitió identificar tres subpoblaciones claramente diferenciadas, con necesidades, riesgos y trayectorias académicas radicalmente distintas.
Un primer grupo, que representa el 35%, concentra el alto desempeño: estudiantes con hábitos sólidos, propósito claro y habilidades suficientes. Son quienes elevan el promedio y sostienen la percepción de “buen grupo”.
El segundo grupo, 36%, presenta un riesgo moderado. Suelen mostrar bajo propósito, hábitos inestables y habilidades cognitivas irregulares. Sin acompañamiento constante, su probabilidad de rezago aumenta de forma sostenida.
El tercer grupo, 29%, es el más vulnerable. Aunque muestran motivación alta, carecen de habilidades suficientes y sus hábitos apenas alcanzan niveles promedio. Sin intervención temprana, la deserción es un escenario probable, no una excepción.
El mensaje es contundente: seguir utilizando procesos de admisión tradicionales que no distinguen ni segmentan perfiles equivale a tomar decisiones educativas a ciegas.

Skill Analytics: medir no basta, hay que entender

En este contexto surge Skill Analytics de Lexium, una metodología que transforma la evaluación psicométrica en inteligencia accionable para la gestión educativa. No se limita a calificar aspirantes, sino que permite comprenderlos en profundidad.
Skill Analytics identifica perfiles ideales, vulnerables y críticos; anticipa riesgos de rezago, deserción y problemas conductuales; y mapea brechas emocionales, cognitivas y de hábitos que suelen pasar desapercibidas en los procesos tradicionales.
La información generada no se queda en reportes técnicos. Se traduce en decisiones claras para directivos, tutores, orientadores y comités de admisión, y activa rutas de intervención humanizada mediante Skill Training, adaptadas al perfil real de cada estudiante.
El impacto es tangible: mejora la calidad del grupo admitido, reduce el rezago, optimiza recursos institucionales y profesionaliza la admisión escolar con datos reales, no con intuiciones.

El futuro académico ya no admite improvisación

En un entorno educativo cada vez más competitivo, donde la permanencia y el éxito académico están bajo presión, adivinar dejó de ser una opción.
Saber a quién admitir, a quién acompañar y a quién intervenir no es un lujo ni un “extra” institucional. Es una necesidad estratégica que definirá el futuro académico —y emocional— de miles de estudiantes en México.
Porque en educación, lo que no se mide bien, se pierde.
Y lo que se interpreta mal, se paga con deserción.
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