Cacao

Aunque hay un poco de confusión por la efeméride, ya que algunos calendarios colocan el festejo en julio, otros en septiembre, hoy queremos celebrar el Día Mundial del Cacao: el alimento de los dioses, que este día debe ser caliente.

El origen del cultivo y consumo del cacao, según investigaciones arqueológicas recientes, se remonta hasta 5 mil 300 años atrás en la región amazónica, en zonas tropicales y subtropicales de América.

Se estima que los antiguos pobladores mesoamericanos que descubrieron este fruto lo transportaron hasta América Central, extendiéndose a Sudamérica y México. Hay constancia de su uso por varias civilizaciones precolombinas, como la maya, la inca y la azteca.

Era utilizado como ingrediente alimentario, como energizante y tónico natural para la protección de enfermedades y como moneda para el comercio.

El cacao llegó a Europa a principios del siglo XVI, tras el proceso de conquista y colonización de América, mediante la introducción de la receta del xocóatl (bebida de chocolate). El primer lugar donde se elaboró fue el Monasterio de Piedra, ubicado en el municipio zaragozano de Nueva España.

El cacao mezclado con azúcar se popularizó en las cortes europeas y su cultivo se extendió hacia otras áreas productoras como Asia y África.

El árbol del cacao o cacaotero, cuyo nombre científico es Theobroma, alimento de los dioses en griego, es una planta de hoja perenne de la familia Malvaceae originaria de la cuenca del Amazonas.

Según una teoría lingüística, el término procede de la lengua de los olmecas, que denominaban kakawa al árbol. Los mayas lo llamaron kabkaj (jugo amargo) y tras varias transformaciones fonéticas, evolucionó hasta cacaoatl.

La planta tiene una altura máxima de 8 metros y tarda 5 años en dar sus primeros frutos, que maduran en 6 meses. Su hábitat natural son los bosques húmedos tropicales de clima cálido.

Su fruto, que pesa aproximadamente 450 gramos cuando está maduro, tiene forma de baya alargada y ovalada. Contiene aproximadamente 35 semillas de color marrón, con sabor amargo y astringente, cubiertas de una pulpa blanca dulce.

El cacao en polvo es el principal producto procesado, que se utiliza para la producción de chocolate, con el que se elaboran los dulces y las bebidas.

La pulpa se utiliza en la elaboración de bebidas, la cáscara en la fabricación de alimentos para animales y la manteca en la fabricación de medicamentos y productos de belleza.

El cacao cuenta con nutrientes como fibra, proteínas, hidratos de carbono y minerales, que favorecen la renovación celular y de tejidos.

Además, posee propiedades antioxidantes, que contribuyen a disminuir los niveles de colesterol, estrés y tensión arterial, y un efecto estimulante debido a la teobromina, que favorece a la composición de serotonina en el organismo.

 A pesar de que el cacao es originario de América Latina, actualmente su cultivo se ubica geográficamente también en África Occidental y Asia. La producción total de cacao (entero o partido, crudo o tostado) en el mundo, en 2020, ascendió a 8.500 millones de dólares, lo que representa 0,051 % del total de comercio mundial, según datos del Observatorio de Complejidad Económica (OEC).

Los principales exportadores fueron Costa de Marfil, con 3.500 millones (41.2 %), Ghana, con 1.200 millones (15%) y Ecuador, que con 800 millones (9.6 %), fue el país en el que más crecieron las exportaciones, seguido de Bélgica y Papúa Nueva Guinea.

Los principales importadores fueron Países Bajos, con 1.700 millones (20.8 %), Estados Unidos, con 990 millones (11.6 %) y Malasia, con 920 millones (10,8 %). Estados Unidos, Turquía, Reino Unido e Italia fueron los países en los que más se incrementaron las importaciones.

Según el Informe del mercado de abril de 2022 de la ICCO, el sector se enfrenta a los cuellos de botella en la cadena de suministro y a presiones inflacionistas derivadas de la pandemia mundial de Covid-19 y de la invasión rusa de Ucrania.

Los precios internacionales de referencia se han disparado hasta los 2.745 dólares por tonelada métrica, lo que supone su nivel más alto desde diciembre de 2020. Esta tendencia al alza está provocada por el déficit en la producción de las cosechas y los costes más elevados de logística.

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