4 de cada 10 niños de primaria viven con sobrepeso u obesidad
En México, cuatro de cada 10 estudiantes de primaria evaluados viven con sobrepeso u obesidad. Especialistas de Project HOPE llaman a aprovechar la adolescencia para prevenir enfermedades crónicas y construir hábitos saludables desde edades tempranas.
En México, cuatro de cada 10 estudiantes de primaria evaluados viven con sobrepeso u obesidad. Especialistas de Project HOPE llaman a aprovechar la adolescencia para prevenir enfermedades crónicas y construir hábitos saludables desde edades tempranas.
La salud que tendremos a los 40 también empieza a construirse a los 10, 15 o 20 años. Frente al avance de la obesidad y otras enfermedades no transmisibles, especialistas llaman a dejar de pensar en la prevención como un asunto exclusivo de adultos y convertir a niñas, niños y jóvenes en protagonistas de su propio bienestar.
Hay hábitos que parecen pequeños cuando somos jóvenes: qué desayunamos antes de ir a clases, cuánto nos movemos durante el día, cuántas horas pasamos frente a una pantalla o qué relación construimos con el alcohol y el tabaco.
El problema es que muchas de esas decisiones pueden acompañarnos durante décadas.En México, una cifra pone el tema sobre la mesa: cuatro de cada 10 estudiantes de primaria evaluados viven con sobrepeso u obesidad, de acuerdo con resultados de la estrategia nacional Vive saludable, vive feliz citados por Project HOPE y AstraZeneca.
El dato obliga a cambiar una idea bastante arraigada: esperar a la edad adulta para comenzar a hablar seriamente de prevención puede significar llegar demasiado tarde.
La prevención también se aprende
El desafío no es exclusivamente mexicano. De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud, las enfermedades no transmisibles, entre ellas diabetes, padecimientos cardiovasculares y respiratorios crónicos y algunos tipos de cáncer; ocasionan alrededor del 75% de las muertes no relacionadas con pandemias en el mundo.
Al mismo tiempo, la obesidad entre adolescentes se ha cuadruplicado desde 1990. Por eso, la adolescencia puede ser una extraordinaria ventana de oportunidad. Es una etapa en la que aumenta la autonomía, comienzan a tomar decisiones propias y se consolidan hábitos que pueden mantenerse durante buena parte de la vida.
“Muchas veces pensamos que la prevención comienza cuando aparece un problema de salud, pero en realidad empieza mucho antes. La adolescencia es una etapa decisiva: ahí se desarrollan hábitos, se fortalece la autonomía y comienzan decisiones que pueden influir en el bienestar durante décadas”, explica Corina Martínez, directora de Project HOPE en México.
La propuesta, además, no debería reducirse al peso corporal ni convertir la prevención en otra fuente de estigmas. El objetivo es mucho más amplio: ofrecer información y herramientas para construir una relación saludable con la alimentación, la actividad física y el bienestar físico y mental.
De jóvenes que reciben consejos a jóvenes que promueven salud
Esa idea está detrás del Programa de Salud Joven (YHP) impulsado por AstraZeneca, una iniciativa dirigida a personas de entre 10 y 24 años que busca prevenir factores de riesgo asociados con enfermedades no transmisibles.
El proyecto trabaja mediante alianzas con más de 60 organizaciones, entre ellas UNICEF, One Young World y, en México, Project HOPE.Su enfoque incluye alimentación equilibrada y actividad física, pero también prevención del consumo de tabaco y alcohol, bienestar mental, equidad de género y cuidado del medio ambiente.
La diferencia está en que las y los jóvenes no son vistos únicamente como personas a quienes hay que decirles qué hacer. También pueden convertirse en promotores de salud dentro de sus propias comunidades.
De acuerdo con los resultados reportados por el programa, a escala global 23 millones de jóvenes han recibido directamente información sobre enfermedades no transmisibles y más de 830 mil han sido capacitados como promotores de salud. Además, más de 290 mil profesionales han recibido formación relacionada con salud adolescente.
En México, el programa trabaja con Project HOPE desde 2019 y ha desarrollado iniciativas como #SoyExtraordinaria, que abre espacios para que niñas y adolescentes conversen directamente con autoridades y personas responsables de tomar decisiones sobre asuntos relacionados con su bienestar y el desarrollo de sus comunidades.“Invertir en la salud de las y los adolescentes es invertir en el bienestar de las futuras generaciones”, señala Martínez.
Y quizá ahí esté el cambio más interesante, hablar de salud con una generación joven no tendría que consistir únicamente en advertirle todo lo que puede salir mal dentro de 20 o 30 años. También puede significar darle herramientas para comprender su cuerpo, cuestionar hábitos, tomar decisiones informadas y participar en la transformación de su entorno.
Porque prevenir una enfermedad que podría aparecer en la adultez también puede comenzar hoy, entre el salón de clases, la casa, los amigos y todas esas pequeñas decisiones que terminan convirtiéndose en una forma de vivir.
